Después del visionado en clase de la experiencia educativa
en el centro O’ Pelouro, creo que podríamos aprender mucho de cómo este centro
hace las cosas.
En primer lugar los alumnos reciben una atención
individualizada en la que se intenta comprender sus dificultades de
aprendizaje, su problemática específica, y atender así mejor a sus necesidades.
Pienso que esto en realidad es beneficioso para todas las partes porque alumnos
sin necesidades especiales aprenden a convivir con aquellos que sí las tienen y
se van formando en valores fundamentales como el respeto a los demás, la
cooperación y eso tan bonito que es darte cuenta que de absolutamente todo el
mundo puedes aprender algo.
Además centros como este realizan una función social
importante ya que acogen en sus aulas a alumnos que a veces vienen de varias
experiencias poco satisfactorias o incluso de fracaso en otros centros y
necesitan por tanto esa especial atención que les devuelva la motivación y las
ganas de aprender.
Por intentar ser ecuánime y buscar alguna posible flaqueza
en este tipo de modelo, me parece importante que se aseguren unos contenidos
mínimos y que los alumnos adquieran destreza en ellos de forma que no haya una
carencia que les pueda hacer de lastre en un futuro en cursos superiores o más
adelante incluso en la incorporación a la formación universitaria.
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