Skip to main content

El tutor ideal


El tutor ideal

La figura del tutor pienso que es fundamental. Más allá de la transferencia de contenidos, una figura que entienda y oriente a los alumnos me parece especialmente importante, más aún en una fase de la vida como es la adolescencia.

Para mí, un tutor ideal debe ser una persona sensible, capaz de percibir las emociones de sus alumnos, de entenderlas e incluso de identificarse con ellas. Esto está muy relacionado con la famosa “empatía” de la que oímos hablar siempre, que no es más que ser capaz de ponerse en el lugar del otro.

Hablo de sensibilidad porque me parece un paso previo y necesario, algo más amplio y que por supuesto desemboca en la empatía antes mencionada, pero que va más allá.

Por tanto desde esta sensibilidad, seremos capaces de comprender mejor la situación de los alumnos, como piensan, como se sienten y como ven las cosas. Y de esta forma, que no es sino ponernos de verdad en sus zapatos, podremos orientar nuestras clases y nuestros consejos de manera que resuenen de verdad en ellos, que causen ese impacto en sus vidas del que hablábamos al principio.

Será de esta forma como tendremos su atención y su confianza. Y a partir de ahí se pueden hacer grandes cosas. Empezando por cultivar un sentimiento del aprendizaje como un “trabajar para uno mismo”, como algo omnipresente e inherente a la vida, que la da interés, potencia y significado.

Comments